Prevención en delitos informáticos para poblaciones vulnerables

 

UNAM Global, 2021. [Video 1].

En la actualidad, los delitos informáticos representan uno de los mayores desafíos para la seguridad de los Estados y el bienestar de las personas. El auge de las tecnologías de la información, sumado a la creciente dependencia digital, ha generado un terreno fértil para que los ciberdelincuentes desarrollen prácticas cada vez más sofisticadas. Esta situación es especialmente alarmante cuando se analiza el impacto de estos delitos en las poblaciones vulnerables: niñas, niños, adolescentes, personas adultas mayores y grupos en condición de exclusión social o con escasa alfabetización digital. La prevención en este campo se convierte, entonces, en un imperativo no solo técnico sino también ético y social.

El delito informático global:

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) define la ciberdelincuencia como “los actos criminales cometidos mediante el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) o dirigidos contra dichas tecnologías” (UNODC, s.f.). Este tipo de criminalidad presenta dos dimensiones: por un lado, los delitos tradicionales que se ejecutan por medios digitales (como el fraude o la extorsión); por el otro, los delitos propios del ciberespacio, como los ataques a sistemas, el robo de datos o la distribución de contenido ilegal.

Si bien los delitos informáticos afectan a toda la población, los grupos vulnerables enfrentan riesgos incrementados por múltiples factores. Por ejemplo, las personas adultas mayores suelen tener menos conocimientos sobre medidas de protección en línea, lo que las expone a estafas y fraudes. Asimismo, niñas, niños y adolescentes corren riesgos de explotación sexual en línea o acoso. Las poblaciones de bajos recursos, con menor acceso a educación digital, son blanco fácil de campañas de phishing y suplantación de identidad.

En Costa Rica, aunque los reportes nacionales sobre ciberdelincuencia son limitados, los datos internacionales reflejan una tendencia clara. Según la UNODC, los delitos informáticos crecieron exponencialmente tras la pandemia, afectando principalmente a quienes carecen de habilidades digitales básicas para protegerse (UNODC, s.f.).

Los delitos informáticos en Costa Rica crecieron un alarmante 184 % durante los primeros cuatro meses del año. Este incremento refuerza la urgencia de implementar estrategias de prevención digital orientadas a proteger a las poblaciones vulnerables, tal como se propone en el esquema del programa “Costa Rica Segura Digital”.

Tipología de los delitos informáticos que afectan a poblaciones vulnerables:

Entre los delitos más comunes que enfrentan las poblaciones vulnerables destacan:

  • Fraudes electrónicos (phishing, pharming, smishing): Se utilizan técnicas de engaño para obtener datos sensibles (contraseñas, números de tarjetas de crédito). Los adultos mayores y las personas con escaso conocimiento tecnológico son blanco fácil de estos delitos.
  • Robo de identidad: A partir de datos obtenidos ilícitamente, los delincuentes suplantan a la víctima para obtener beneficios económicos o cometer otros delitos.
  • Explotación sexual infantil en línea: Un flagelo que crece en el ciberespacio y que coloca en situación de extrema vulnerabilidad a niñas, niños y adolescentes.
  • Sextorsión y acoso digital: Prácticas que afectan particularmente a adolescentes y mujeres jóvenes, donde el agresor obtiene imágenes íntimas de la víctima y las usa para extorsionar.

Estos delitos no solo causan daños económicos, sino que impactan profundamente en la integridad psicológica y social de las víctimas.

Por otro lado, en el contexto socioeconómico y cultural de las poblaciones incide directamente en su nivel de exposición al riesgo digital. La brecha digital es uno de los principales factores: las personas que carecen de acceso regular a internet y dispositivos tecnológicos suelen tener menos oportunidades para desarrollar competencias digitales. Esto las convierte en un objetivo más fácil para los ciberdelincuentes.

Por otra parte, la ausencia de programas nacionales consistentes de alfabetización digital limita la capacidad de la ciudadanía para identificar y evitar amenazas en línea. En comunidades rurales o marginales, la falta de infraestructura tecnológica y la carencia de programas educativos en el área de ciberseguridad agravan la situación. A esto se suma la escasa articulación de políticas públicas que integren la prevención de ciberdelitos como un eje transversal de las estrategias de seguridad ciudadana.

Estrategias de prevención:

La prevención de los delitos informáticos en poblaciones vulnerables requiere un enfoque integral que articule la educación, la regulación, la cooperación institucional y el compromiso comunitario. La UNODC enfatiza que “la educación en ciberseguridad es la primera línea de defensa para prevenir la ciberdelincuencia” (UNODC, s.f.).

Entre las principales estrategias destacan:

Educación y sensibilización

El desarrollo de programas de alfabetización digital inclusiva es fundamental. Estos programas deben diseñarse atendiendo las características de las poblaciones objetivo. Por ejemplo, para adultos mayores, es indispensable crear materiales accesibles, con lenguaje sencillo y ejemplos prácticos. Para niñas, niños y adolescentes, los talleres pueden apoyarse en dinámicas lúdicas, juegos y simulaciones. En ambos casos, se debe fomentar la comprensión de temas como la creación de contraseñas seguras, la verificación de fuentes y la identificación de mensajes fraudulentos.

Buenas prácticas de navegación

Es imprescindible promover entre las poblaciones vulnerables el uso de herramientas básicas de protección: antivirus, actualizaciones regulares de software, autenticación de dos factores y revisiones periódicas de la privacidad en redes sociales. Además, es necesario sensibilizar sobre los riesgos de compartir información personal en línea.

Protocolos comunitarios y escolares

Las escuelas, centros comunitarios y organizaciones sociales pueden constituirse en nodos de prevención, organizando actividades periódicas que fortalezcan la cultura de la ciberseguridad. Esto puede incluir jornadas de capacitación, charlas de expertos y simulacros de situaciones de riesgo.

Cooperación interinstitucional y alianzas público-privadas

El combate a los ciberdelitos exige la cooperación de diversas instancias: instituciones gubernamentales (por ejemplo, MICITT, MEP), fuerzas de seguridad, empresas tecnológicas y organizaciones de la sociedad civil. La creación de redes de apoyo digital permite compartir información sobre amenazas emergentes y diseñar respuestas ágiles y coordinadas.

Propuesta de intervención para Costa Rica

Imaginemos un programa nacional denominado “Costa Rica Segura Digital”, orientado a reducir la vulnerabilidad frente a los ciberdelitos. Este programa podría estar liderado por el MICITT en coordinación con el MEP, las municipalidades y organizaciones de la sociedad civil.

Las principales acciones serían:

  • Desarrollo de un currículo nacional de ciberseguridad obligatorio en escuelas y colegios.
  • Implementación de talleres comunitarios gratuitos para personas adultas mayores, en centros de cuido y asociaciones de desarrollo comunal.
  • Creación de una línea de ayuda especializada para víctimas de ciberdelito.
  • Generación de campañas masivas de sensibilización en medios tradicionales y redes sociales.
  • Establecimiento de convenios con empresas tecnológicas para facilitar el acceso a herramientas de protección (antivirus, gestores de contraseñas) para familias de bajos ingresos.

Estas iniciativas podrían tener un impacto significativo si se integran en una estrategia sostenida de seguridad ciudadana digital.

En resumen, la prevención de los delitos informáticos en poblaciones vulnerables es una responsabilidad colectiva que demanda la acción conjunta del Estado, el sector privado y la ciudadanía. La alfabetización digital, el fortalecimiento de capacidades comunitarias y la cooperación interinstitucional son piezas clave para construir entornos digitales más seguros y resilientes. Como señala la UNODC, “la educación y la prevención son los pilares fundamentales para contrarrestar la ciberdelincuencia” (UNODC, s.f.). Costa Rica, como sociedad que avanza hacia la consolidación de una democracia digital, tiene la oportunidad y el desafío de liderar iniciativas que protejan a los más vulnerables en el ciberespacio.

Referencias

Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. (s.f.). Ciberdelincuencia. Recuperado de https://www.unodc.org/e4j/es/tertiary/cybercrime.html

Elpais.cr. (2025). Delitos informáticos se disparan en Costa Rica. Recuperado de https://www.elpais.cr/2025/06/09/delitos-informaticos-se-disparan-en-costa-rica/#:~:text=San%20Jos%C3%A9%2C%209%20jun%20(Elpais,reforzar%20la%20cultura%20de%20seguridad

UNAM Global. (2021). Ciberdelincuencia - UNAM Global. [Video]. YouTube. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=YEOCiyxukjs

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