Prevención en delitos informáticos para poblaciones vulnerables
En la actualidad, los delitos informáticos representan uno
de los mayores desafíos para la seguridad de los Estados y el bienestar de las
personas. El auge de las tecnologías de la información, sumado a la creciente
dependencia digital, ha generado un terreno fértil para que los
ciberdelincuentes desarrollen prácticas cada vez más sofisticadas. Esta
situación es especialmente alarmante cuando se analiza el impacto de estos
delitos en las poblaciones vulnerables: niñas, niños, adolescentes, personas
adultas mayores y grupos en condición de exclusión social o con escasa
alfabetización digital. La prevención en este campo se convierte, entonces, en
un imperativo no solo técnico sino también ético y social.
El delito informático global:
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el
Delito (UNODC) define la ciberdelincuencia como “los actos criminales cometidos
mediante el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) o
dirigidos contra dichas tecnologías” (UNODC, s.f.). Este tipo de criminalidad
presenta dos dimensiones: por un lado, los delitos tradicionales que se
ejecutan por medios digitales (como el fraude o la extorsión); por el otro, los
delitos propios del ciberespacio, como los ataques a sistemas, el robo de datos
o la distribución de contenido ilegal.
Si bien los delitos informáticos afectan a toda la
población, los grupos vulnerables enfrentan riesgos incrementados por múltiples
factores. Por ejemplo, las personas adultas mayores suelen tener menos
conocimientos sobre medidas de protección en línea, lo que las expone a estafas
y fraudes. Asimismo, niñas, niños y adolescentes corren riesgos de explotación
sexual en línea o acoso. Las poblaciones de bajos recursos, con menor acceso a
educación digital, son blanco fácil de campañas de phishing y suplantación de
identidad.
En Costa Rica, aunque los reportes nacionales sobre
ciberdelincuencia son limitados, los datos internacionales reflejan una
tendencia clara. Según la UNODC, los delitos informáticos crecieron
exponencialmente tras la pandemia, afectando principalmente a quienes carecen
de habilidades digitales básicas para protegerse (UNODC, s.f.).
Los delitos informáticos en Costa Rica crecieron un
alarmante 184 % durante los primeros cuatro meses del año. Este incremento
refuerza la urgencia de implementar estrategias de prevención digital
orientadas a proteger a las poblaciones vulnerables, tal como se propone en el
esquema del programa “Costa Rica Segura Digital”.
Tipología de los delitos informáticos que afectan a
poblaciones vulnerables:
Entre los delitos más comunes que enfrentan las poblaciones
vulnerables destacan:
- Fraudes
electrónicos (phishing, pharming, smishing): Se utilizan técnicas de
engaño para obtener datos sensibles (contraseñas, números de tarjetas de
crédito). Los adultos mayores y las personas con escaso conocimiento
tecnológico son blanco fácil de estos delitos.
- Robo
de identidad: A partir de datos obtenidos ilícitamente, los
delincuentes suplantan a la víctima para obtener beneficios económicos o
cometer otros delitos.
- Explotación
sexual infantil en línea: Un flagelo que crece en el ciberespacio y
que coloca en situación de extrema vulnerabilidad a niñas, niños y
adolescentes.
- Sextorsión
y acoso digital: Prácticas que afectan particularmente a adolescentes
y mujeres jóvenes, donde el agresor obtiene imágenes íntimas de la víctima
y las usa para extorsionar.
Estos delitos no solo causan daños económicos, sino que
impactan profundamente en la integridad psicológica y social de las víctimas.
Por otro lado, en el contexto socioeconómico y cultural de
las poblaciones incide directamente en su nivel de exposición al riesgo
digital. La brecha digital es uno de los principales factores: las personas que
carecen de acceso regular a internet y dispositivos tecnológicos suelen tener
menos oportunidades para desarrollar competencias digitales. Esto las convierte
en un objetivo más fácil para los ciberdelincuentes.
Por otra parte, la ausencia de programas nacionales
consistentes de alfabetización digital limita la capacidad de la ciudadanía
para identificar y evitar amenazas en línea. En comunidades rurales o
marginales, la falta de infraestructura tecnológica y la carencia de programas
educativos en el área de ciberseguridad agravan la situación. A esto se suma la
escasa articulación de políticas públicas que integren la prevención de
ciberdelitos como un eje transversal de las estrategias de seguridad ciudadana.
Estrategias de prevención:
La prevención de los delitos informáticos en poblaciones
vulnerables requiere un enfoque integral que articule la educación, la
regulación, la cooperación institucional y el compromiso comunitario. La UNODC
enfatiza que “la educación en ciberseguridad es la primera línea de defensa
para prevenir la ciberdelincuencia” (UNODC, s.f.).
Entre las principales estrategias destacan:
Educación y sensibilización
El desarrollo de programas de alfabetización digital
inclusiva es fundamental. Estos programas deben diseñarse atendiendo las
características de las poblaciones objetivo. Por ejemplo, para adultos mayores,
es indispensable crear materiales accesibles, con lenguaje sencillo y ejemplos
prácticos. Para niñas, niños y adolescentes, los talleres pueden apoyarse en
dinámicas lúdicas, juegos y simulaciones. En ambos casos, se debe fomentar la
comprensión de temas como la creación de contraseñas seguras, la verificación
de fuentes y la identificación de mensajes fraudulentos.
Buenas prácticas de navegación
Es imprescindible promover entre las poblaciones vulnerables
el uso de herramientas básicas de protección: antivirus, actualizaciones
regulares de software, autenticación de dos factores y revisiones periódicas de
la privacidad en redes sociales. Además, es necesario sensibilizar sobre los
riesgos de compartir información personal en línea.
Protocolos comunitarios y escolares
Las escuelas, centros comunitarios y organizaciones sociales
pueden constituirse en nodos de prevención, organizando actividades periódicas
que fortalezcan la cultura de la ciberseguridad. Esto puede incluir jornadas de
capacitación, charlas de expertos y simulacros de situaciones de riesgo.
Cooperación interinstitucional y alianzas
público-privadas
El combate a los ciberdelitos exige la cooperación de
diversas instancias: instituciones gubernamentales (por ejemplo, MICITT, MEP),
fuerzas de seguridad, empresas tecnológicas y organizaciones de la sociedad
civil. La creación de redes de apoyo digital permite compartir información
sobre amenazas emergentes y diseñar respuestas ágiles y coordinadas.
Propuesta de intervención para Costa Rica
Imaginemos un programa nacional denominado “Costa Rica
Segura Digital”, orientado a reducir la vulnerabilidad frente a los
ciberdelitos. Este programa podría estar liderado por el MICITT en coordinación
con el MEP, las municipalidades y organizaciones de la sociedad civil.
Las principales acciones serían:
- Desarrollo
de un currículo nacional de ciberseguridad obligatorio en escuelas y
colegios.
- Implementación
de talleres comunitarios gratuitos para personas adultas mayores, en
centros de cuido y asociaciones de desarrollo comunal.
- Creación
de una línea de ayuda especializada para víctimas de ciberdelito.
- Generación
de campañas masivas de sensibilización en medios tradicionales y redes
sociales.
- Establecimiento
de convenios con empresas tecnológicas para facilitar el acceso a
herramientas de protección (antivirus, gestores de contraseñas) para
familias de bajos ingresos.
Estas iniciativas podrían tener un impacto significativo si
se integran en una estrategia sostenida de seguridad ciudadana digital.
En resumen, la prevención de los delitos informáticos
en poblaciones vulnerables es una responsabilidad colectiva que demanda la
acción conjunta del Estado, el sector privado y la ciudadanía. La
alfabetización digital, el fortalecimiento de capacidades comunitarias y la
cooperación interinstitucional son piezas clave para construir entornos
digitales más seguros y resilientes. Como señala la UNODC, “la educación y la
prevención son los pilares fundamentales para contrarrestar la
ciberdelincuencia” (UNODC, s.f.). Costa Rica, como sociedad que avanza hacia la
consolidación de una democracia digital, tiene la oportunidad y el desafío de
liderar iniciativas que protejan a los más vulnerables en el ciberespacio.
Referencias
Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.
(s.f.). Ciberdelincuencia. Recuperado de https://www.unodc.org/e4j/es/tertiary/cybercrime.html
Elpais.cr. (2025). Delitos informáticos se disparan en
Costa Rica. Recuperado de https://www.elpais.cr/2025/06/09/delitos-informaticos-se-disparan-en-costa-rica/#:~:text=San%20Jos%C3%A9%2C%209%20jun%20(Elpais,reforzar%20la%20cultura%20de%20seguridad
UNAM Global. (2021). Ciberdelincuencia - UNAM Global. [Video]. YouTube. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=YEOCiyxukjs
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