Prevención del delito juvenil
El delito juvenil constituye un fenómeno complejo y
multifacético que ha ocupado un lugar central en la agenda de las políticas de
seguridad ciudadana en Costa Rica y el mundo. Este tipo de criminalidad, lejos
de ser un problema aislado, está profundamente conectado con las condiciones
estructurales de exclusión, pobreza, falta de oportunidades y disfuncionalidad
de los entornos familiares y comunitarios. Así, la prevención del delito
juvenil no puede reducirse a intervenciones punitivas o meramente reactivas:
requiere un abordaje integral, proactivo y basado en la evidencia. En esta
entrada analizaremos los principales enfoques para la prevención del delito
juvenil, reflexionaremos sobre sus desafíos y potencialidades, y propondremos
líneas de acción innovadoras para fortalecer las políticas nacionales en esta
materia.
El fenómeno de la delincuencia juvenil
La criminología ha desarrollado diversos marcos teóricos
para explicar el comportamiento delictivo juvenil. Según Aebi (2013), las
principales teorías aplicadas al estudio del delito juvenil incluyen la teoría
de la tensión, la teoría del aprendizaje social, la teoría del control, las
teorías situacionales y la teoría del etiquetamiento. Cada una de estas
perspectivas aporta elementos valiosos para comprender las causas y dinámicas
de la criminalidad juvenil.
Por ejemplo, la teoría de la tensión plantea que el delito
puede surgir como una respuesta a la frustración generada por la imposibilidad
de alcanzar metas socialmente valoradas mediante medios legítimos. Por su
parte, la teoría del aprendizaje social destaca el papel de los procesos de
socialización y la influencia de los grupos de pares en la adquisición de
conductas delictivas. La teoría del control, en cambio, subraya la importancia
de los vínculos sociales y los mecanismos de supervisión familiar y comunitaria
como factores protectores frente al delito. Finalmente, la teoría del
etiquetamiento advierte sobre los riesgos de las intervenciones punitivas que
estigmatizan a los jóvenes, reforzando su identidad como “delincuentes” y
dificultando su reintegración social.
Estas teorías coinciden en señalar que el delito juvenil no
puede entenderse como el resultado de decisiones individuales aisladas, sino
como el producto de un entramado de factores estructurales, comunitarios,
familiares e individuales. En consecuencia, las políticas preventivas deben
diseñarse desde un enfoque integral y multidimensional.
Enfoques y modelos de prevención del delito juvenil
La prevención del delito juvenil puede abordarse desde tres
niveles: primario, secundario y terciario. La prevención primaria está
orientada al conjunto de la población juvenil y busca crear condiciones que
reduzcan los factores de riesgo y potencien los factores de protección. La
prevención secundaria se dirige a los jóvenes que presentan condiciones de
vulnerabilidad o que están en riesgo de vincularse con el delito. Por último,
la prevención terciaria tiene como objetivo evitar la reincidencia y facilitar
la reinserción de los jóvenes que ya han incurrido en actos delictivos.
Un ejemplo innovador de prevención primaria es el uso del
deporte como herramienta educativa y de inclusión social. Según la UNODC y el
COI (2024), “el deporte para el desarrollo y la paz puede constituir una
oportunidad para que los jóvenes en situación de riesgo modifiquen y
fortalezcan su identidad prosocial a medida que progresan social, emocional y
educativamente hacia un futuro respetuoso de la ley” (p. 4). Programas como Line
Up Live Up demuestran el potencial del deporte para promover habilidades sociales,
valores democráticos y estilos de vida saludables.
En el ámbito de la prevención secundaria, destacan
iniciativas como el programa Policía y Juventud en Costa Rica, que promueve el
acercamiento entre la fuerza pública y las juventudes mediante procesos de
diálogo, formación y cooperación. Este modelo busca romper los estigmas mutuos
y construir una relación de confianza que facilite la identificación temprana
de riesgos y la intervención preventiva. Además, incorpora el análisis
territorial como herramienta para el diseño de estrategias ajustadas a las realidades
locales (FUNPADEM, 2020).
En cuanto a la prevención terciaria, es fundamental
garantizar programas de justicia restaurativa, acompañamiento psicosocial y
acceso a oportunidades educativas y laborales que permitan a los jóvenes
construir proyectos de vida alejados de la delincuencia.
Como acción complementaria a los modelos formales, un
enfoque innovador se observa en el Festival de la Prevención del Delito,
llevado a cabo del 19 al 22 de mayo de 2025 en ocho colegios de Guanacaste.
Según reportes del Poder Judicial, más de 2,400 estudiantes participaron en
talleres lúdicos y educativos, y mediante el concurso “#EligeBien” en TikTok
crearon contenido preventivo, reforzando el aprendizaje vivencial sobre la ley
penal juvenil; esta actividad evidencia cómo la combinación de educación, diversión
y tecnología puede fortalecer la prevención primaria y el sentido de
corresponsabilidad desde temprana edad.
Retos de la prevención del delito juvenil en Costa Rica
Costa Rica ha dado pasos importantes en la construcción de
políticas de prevención del delito juvenil, pero persisten desafíos
significativos. Uno de ellos es la fragmentación de las iniciativas, que muchas
veces se desarrollan de forma desarticulada y sin un marco estratégico común.
Esto reduce la eficacia de las intervenciones y dificulta la sostenibilidad de
los programas.
Otro reto es la falta de recursos adecuados para garantizar
la cobertura y continuidad de las iniciativas. Los programas preventivos suelen
depender de financiamiento externo o de la voluntad política del gobierno de
turno, lo que limita su impacto a largo plazo.
Además, es necesario avanzar en la incorporación de enfoques
diferenciados que atiendan las particularidades de los diversos grupos de
jóvenes: mujeres, jóvenes indígenas, afrodescendientes, migrantes y personas
con discapacidad, entre otros. Las políticas preventivas deben ser sensibles a
la diversidad y estar diseñadas desde un enfoque de derechos.
Juventud segura en el país
Como ejercicio propositivo, imagino un programa denominado “Juventud
Segura Costa Rica”, que integre los aprendizajes de las experiencias exitosas
nacionales e internacionales. Este programa podría tener los siguientes
componentes:
- Escuelas
de ciudadanía juvenil: Espacios de formación en derechos humanos,
cultura democrática, habilidades para la vida y resolución pacífica de
conflictos, articulados con los centros educativos y las organizaciones
comunitarias.
- Red
de mentores comunitarios: Voluntariado de personas adultas formadas
para acompañar a jóvenes en riesgo, brindar orientación y apoyo, y servir
como referentes positivos.
- Laboratorios
creativos juveniles: Espacios para el desarrollo de proyectos
culturales, artísticos, tecnológicos y deportivos que permitan a los
jóvenes expresarse, fortalecer su autoestima y desarrollar competencias.
- Sistema
nacional de prevención del delito juvenil: Instancia
interinstitucional responsable de coordinar las políticas preventivas,
monitorear su implementación y evaluar sus resultados.
- Convenios
con el sector privado: Para promover oportunidades de formación
técnica y empleo juvenil en los territorios con mayores índices de riesgo.
Un programa como este tendría el potencial de articular los
esfuerzos existentes, potenciar los recursos comunitarios y generar un impacto
positivo y sostenible en la vida de las y los jóvenes.
En resumen, la prevención del delito juvenil es un
pilar fundamental de una política de seguridad ciudadana efectiva y respetuosa
de los derechos humanos. No basta con responder al delito una vez cometido; es
imprescindible actuar antes, sobre las condiciones que lo generan y lo
alimentan. Costa Rica cuenta con valiosas experiencias y recursos para avanzar
en este camino, pero requiere consolidar un modelo integral, inclusivo y
sostenido en el tiempo. Como futuros criminólogos, nuestro compromiso es
contribuir a la construcción de políticas preventivas que reconozcan a la
juventud no como un problema, sino como una oportunidad para construir un país
más justo, solidario y seguro.
Referencias
Aebi, M. F. (2013). Teorías criminológicas aplicadas a la
delincuencia juvenil. Barcelona, España: Fundación para la Universitat
Oberta de Catalunya.
FUNPADEM. (2020). Diálogos juventud-policía:
sistematización de mesas de trabajo entre juventud y policía. San José,
Costa Rica: FUNPADEM.
Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito
& Comité Olímpico Internacional. (2024). Prevención de la delincuencia y
la violencia juvenil a través del deporte: guía de políticas. Viena,
Austria: UNODC.
Poder Judicial de Costa Rica. (2025). Festival de la
Prevención del Delito en Guanacaste: Poder Judicial visita colegios para
promover la prevención del delito entre adolescentes. Recuperado de https://pj.poder-judicial.go.cr/index.php/component/content/article/2115-festival-de-la-prevencion-del-delito-en-guanacaste-poder-judicial-visita-colegios-para-promover-la-prevencion-del-delito-entre-adolescentes?catid=8&Itemid=409
Canal 12 Web. (15 febrero 2018). Prevención de la delincuencia juvenil. (Video). YouTube. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=dto1CX7Mdqs
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