Prevención del delito juvenil

 

Canal 12 Web, 2018. [Video 1].

El delito juvenil constituye un fenómeno complejo y multifacético que ha ocupado un lugar central en la agenda de las políticas de seguridad ciudadana en Costa Rica y el mundo. Este tipo de criminalidad, lejos de ser un problema aislado, está profundamente conectado con las condiciones estructurales de exclusión, pobreza, falta de oportunidades y disfuncionalidad de los entornos familiares y comunitarios. Así, la prevención del delito juvenil no puede reducirse a intervenciones punitivas o meramente reactivas: requiere un abordaje integral, proactivo y basado en la evidencia. En esta entrada analizaremos los principales enfoques para la prevención del delito juvenil, reflexionaremos sobre sus desafíos y potencialidades, y propondremos líneas de acción innovadoras para fortalecer las políticas nacionales en esta materia.

El fenómeno de la delincuencia juvenil

La criminología ha desarrollado diversos marcos teóricos para explicar el comportamiento delictivo juvenil. Según Aebi (2013), las principales teorías aplicadas al estudio del delito juvenil incluyen la teoría de la tensión, la teoría del aprendizaje social, la teoría del control, las teorías situacionales y la teoría del etiquetamiento. Cada una de estas perspectivas aporta elementos valiosos para comprender las causas y dinámicas de la criminalidad juvenil.

Por ejemplo, la teoría de la tensión plantea que el delito puede surgir como una respuesta a la frustración generada por la imposibilidad de alcanzar metas socialmente valoradas mediante medios legítimos. Por su parte, la teoría del aprendizaje social destaca el papel de los procesos de socialización y la influencia de los grupos de pares en la adquisición de conductas delictivas. La teoría del control, en cambio, subraya la importancia de los vínculos sociales y los mecanismos de supervisión familiar y comunitaria como factores protectores frente al delito. Finalmente, la teoría del etiquetamiento advierte sobre los riesgos de las intervenciones punitivas que estigmatizan a los jóvenes, reforzando su identidad como “delincuentes” y dificultando su reintegración social.

Estas teorías coinciden en señalar que el delito juvenil no puede entenderse como el resultado de decisiones individuales aisladas, sino como el producto de un entramado de factores estructurales, comunitarios, familiares e individuales. En consecuencia, las políticas preventivas deben diseñarse desde un enfoque integral y multidimensional.

Enfoques y modelos de prevención del delito juvenil

La prevención del delito juvenil puede abordarse desde tres niveles: primario, secundario y terciario. La prevención primaria está orientada al conjunto de la población juvenil y busca crear condiciones que reduzcan los factores de riesgo y potencien los factores de protección. La prevención secundaria se dirige a los jóvenes que presentan condiciones de vulnerabilidad o que están en riesgo de vincularse con el delito. Por último, la prevención terciaria tiene como objetivo evitar la reincidencia y facilitar la reinserción de los jóvenes que ya han incurrido en actos delictivos.

Un ejemplo innovador de prevención primaria es el uso del deporte como herramienta educativa y de inclusión social. Según la UNODC y el COI (2024), “el deporte para el desarrollo y la paz puede constituir una oportunidad para que los jóvenes en situación de riesgo modifiquen y fortalezcan su identidad prosocial a medida que progresan social, emocional y educativamente hacia un futuro respetuoso de la ley” (p. 4). Programas como Line Up Live Up demuestran el potencial del deporte para promover habilidades sociales, valores democráticos y estilos de vida saludables.

En el ámbito de la prevención secundaria, destacan iniciativas como el programa Policía y Juventud en Costa Rica, que promueve el acercamiento entre la fuerza pública y las juventudes mediante procesos de diálogo, formación y cooperación. Este modelo busca romper los estigmas mutuos y construir una relación de confianza que facilite la identificación temprana de riesgos y la intervención preventiva. Además, incorpora el análisis territorial como herramienta para el diseño de estrategias ajustadas a las realidades locales (FUNPADEM, 2020).

En cuanto a la prevención terciaria, es fundamental garantizar programas de justicia restaurativa, acompañamiento psicosocial y acceso a oportunidades educativas y laborales que permitan a los jóvenes construir proyectos de vida alejados de la delincuencia.

Como acción complementaria a los modelos formales, un enfoque innovador se observa en el Festival de la Prevención del Delito, llevado a cabo del 19 al 22 de mayo de 2025 en ocho colegios de Guanacaste. Según reportes del Poder Judicial, más de 2,400 estudiantes participaron en talleres lúdicos y educativos, y mediante el concurso “#EligeBien” en TikTok crearon contenido preventivo, reforzando el aprendizaje vivencial sobre la ley penal juvenil; esta actividad evidencia cómo la combinación de educación, diversión y tecnología puede fortalecer la prevención primaria y el sentido de corresponsabilidad desde temprana edad.

Retos de la prevención del delito juvenil en Costa Rica

Costa Rica ha dado pasos importantes en la construcción de políticas de prevención del delito juvenil, pero persisten desafíos significativos. Uno de ellos es la fragmentación de las iniciativas, que muchas veces se desarrollan de forma desarticulada y sin un marco estratégico común. Esto reduce la eficacia de las intervenciones y dificulta la sostenibilidad de los programas.

Otro reto es la falta de recursos adecuados para garantizar la cobertura y continuidad de las iniciativas. Los programas preventivos suelen depender de financiamiento externo o de la voluntad política del gobierno de turno, lo que limita su impacto a largo plazo.

Además, es necesario avanzar en la incorporación de enfoques diferenciados que atiendan las particularidades de los diversos grupos de jóvenes: mujeres, jóvenes indígenas, afrodescendientes, migrantes y personas con discapacidad, entre otros. Las políticas preventivas deben ser sensibles a la diversidad y estar diseñadas desde un enfoque de derechos.

Juventud segura en el país

Como ejercicio propositivo, imagino un programa denominado “Juventud Segura Costa Rica”, que integre los aprendizajes de las experiencias exitosas nacionales e internacionales. Este programa podría tener los siguientes componentes:

  • Escuelas de ciudadanía juvenil: Espacios de formación en derechos humanos, cultura democrática, habilidades para la vida y resolución pacífica de conflictos, articulados con los centros educativos y las organizaciones comunitarias.
  • Red de mentores comunitarios: Voluntariado de personas adultas formadas para acompañar a jóvenes en riesgo, brindar orientación y apoyo, y servir como referentes positivos.
  • Laboratorios creativos juveniles: Espacios para el desarrollo de proyectos culturales, artísticos, tecnológicos y deportivos que permitan a los jóvenes expresarse, fortalecer su autoestima y desarrollar competencias.
  • Sistema nacional de prevención del delito juvenil: Instancia interinstitucional responsable de coordinar las políticas preventivas, monitorear su implementación y evaluar sus resultados.
  • Convenios con el sector privado: Para promover oportunidades de formación técnica y empleo juvenil en los territorios con mayores índices de riesgo.

Un programa como este tendría el potencial de articular los esfuerzos existentes, potenciar los recursos comunitarios y generar un impacto positivo y sostenible en la vida de las y los jóvenes.

En resumen, la prevención del delito juvenil es un pilar fundamental de una política de seguridad ciudadana efectiva y respetuosa de los derechos humanos. No basta con responder al delito una vez cometido; es imprescindible actuar antes, sobre las condiciones que lo generan y lo alimentan. Costa Rica cuenta con valiosas experiencias y recursos para avanzar en este camino, pero requiere consolidar un modelo integral, inclusivo y sostenido en el tiempo. Como futuros criminólogos, nuestro compromiso es contribuir a la construcción de políticas preventivas que reconozcan a la juventud no como un problema, sino como una oportunidad para construir un país más justo, solidario y seguro.

 

Referencias

Aebi, M. F. (2013). Teorías criminológicas aplicadas a la delincuencia juvenil. Barcelona, España: Fundación para la Universitat Oberta de Catalunya.

FUNPADEM. (2020). Diálogos juventud-policía: sistematización de mesas de trabajo entre juventud y policía. San José, Costa Rica: FUNPADEM.

Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito & Comité Olímpico Internacional. (2024). Prevención de la delincuencia y la violencia juvenil a través del deporte: guía de políticas. Viena, Austria: UNODC.

Poder Judicial de Costa Rica. (2025). Festival de la Prevención del Delito en Guanacaste: Poder Judicial visita colegios para promover la prevención del delito entre adolescentes. Recuperado de https://pj.poder-judicial.go.cr/index.php/component/content/article/2115-festival-de-la-prevencion-del-delito-en-guanacaste-poder-judicial-visita-colegios-para-promover-la-prevencion-del-delito-entre-adolescentes?catid=8&Itemid=409

Canal 12 Web. (15 febrero 2018). Prevención de la delincuencia juvenil. (Video). YouTube. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=dto1CX7Mdqs

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